
Hace unos días quedé con unas amigas de toda la vida para tomar un café, y así contarnos cómo nos iba la vida después de tanto tiempo sin vernos.
Naturalmente muchas de ellas llegaron con sus respectivas parejas, lo que hizo que el grupo allí reunido fuese bastante numeroso y variopinto.
Como es de suponer éramos tantos que, inevitablemente era más fácil hablar con las personas sentadas justo a tu lado...los temas de conversación eran muy dispares, que si el trabajo, que si coche nuevo, piso nuevo, o me caso o me largo a no se qué país a trabajar,bla, bla, bla...
Pero lo que me condujo a una profunda reflexión desde casi el primer momento que estuve allí reunida, fue la actitud tan diferente de chicos y chicas. Me explico...Resulta que la voz cantante la llevaban las chicas y que los chicos se limitaban a decir: "Sí cariño, lo que tú digas, lo que tú quieras...", incluso oí hablar a 2 chicos refiriéndose a sus parejas con las frases: "Yo hago siempre lo que ella quiere" o "Vamos donde ella decide"...
Y ¿qué hay de malo en ello? En principio parece que nada, ya que estamos demasiado acostumbrados a los roles de activo-pasivo, dominante-sumiso, hablante-escuchante.
Oye, probablemente, la mayoría de parejas funcionan muy bien así, pero a mí me dió por pensar. Y pensé que prefiero que se haga lo que decidamos los 2, que vayamos adonde nos guste a los 2, aunque eso implique que hoy lo hago por tí y mañana lo hagas por mí. De esta forma pienso que la relación sería mucho más equilibrada, más equitativa, más respetuosa y más sana para ambos.
Pero para mí mucho más importante aún es DISCUTIR, sí, sí, no es por nada sino porque me parece de lo más sano, que cada cual exprese lo que siente, lo que le apetece hacer o no hacer, a dónde ir o a dónde no ir. Así seremos más conscientes de lo que siente la otra persona y no asumiremos de entrada que no tiene nada que decir, porque ya le conocemos lo suficientemente (falsa creencia en mi opinión, porque ¡yo aún estoy conociéndome!)
He oído en infinidad de ocasiones aquello de "Nosotros nunca hemos discutido por nada", pero claro, la mayoría de veces es la mujer quien lo afirma y el hombre el que se calla por evitar una acalorada discusión, a sabiendas de que al final siempre se hace lo que ella quiere.
Ignoro si ésto mismo sucede con otros tipos de parejas, aunque mucho me temo que estos roles están bien enraizados y es tarea difícil cambiar eso, tan fuerte es la fuerza de la costumbre.
Cuando insinúo en alguna conversación delante de algunos colegas, que ciertas actitudes de pareja me parecen un tanto "desequilibradas", me responden, poniéndose a la defensiva, que por eso yo estoy sin pareja actualmente y me cuesta tanto encontrar a alguien con quien vivir en pareja.
Claro, yo a mi vez les digo, que tal vez tengan razón, pero que en mi caso, prefiero estar sola a tener a alguien a quien transformar según mis cánones de lo que debería ser el hombre perfecto. Ni quiero que diga que sí a todo lo que yo digo, ni me gustan los que no discuten algo que les molesta o les disgusta, ni los que no son capaces de decir lo que piensan o lo que sienten.
No, el hombre que a mí me gusta y con el que podría compartir muchos años de mi vida, es aquel que me gusta "TAL CUAL ES", con su personalidad, sus manías y sus virtudes, sus ideales, sus vicios,nada de "media naranja", que sea una naranja entera y completa, y que a él también le guste cómo es él, y que se acuerde de su personalidad cuando se enamore.
Porque hay que ver lo que manda cupido cuando la flecha te pega tan sólo de refilón. Es capaz de hacer que un hombre o mujer pierda tanto la cabeza por alguien que se le olvide cómo era y quién era antes de ese momento.
En fin, es verdad, tal vez por todo esto, sigo estando sola y oye, tan feliz eh? No tengo prisa, sigo esperando encontrarme con "mi naranja".



